Stilo Kirol Kluba

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El Stilo no pasa del empate ante el Bilbo a pesar de merecer más

09-05-2016

Empata a uno el derby tras el cual el Bilbo salió como merecido Campeón de liga

 

El tiempo en el deporte es algo que fluctúa con la misma asiduidad que el péndulo con el que experimentó Foucolt hace más de un siglo. En el pasado hubo temporadas donde el Stilo tras ganar a Valdetires le ayudó a conseguir una liga a las de San Ignacio. En otras el Bilbo derrotó a algún rival directo del propio club de Santutxu - La Peña, ayudando le también a conseguir la permanencia. Nada de eso importaba ayer. Un match de esta rivalidad trasciende ante todo lo que puedan incorporar agentes externos a jugadoras y entrenadores. Un partido como el de ayer se juega en la mente de cada jugadora, en cada paso, en cada regate, en cada mirada.
La presencia de la Fundación Bizkaia Bizkaialde amenizaba y alegraba el derby bilbaíno. Comenzó el Stilo con Eukene en la portería haciendo las veces de guarda meta (pues ayer las dos porteras locales estaban lesionadas), Amaia, Jessica, Garatxiki y Alaitz. También jugaron Enara, Rebeka, Nora y Marta. Un duelo donde, la juventud de la cantera de Santutxu, la presión de la competitividad entre  compañeras de selección y sobre todo el enfrentarse ante el mejor equipo de la liga, podría haber pasado factura a las del Stilo. Nada más lejos de la realidad. El Stilo ayer era la luz y huía del lado oscuro con cada entregada y laboriosa acción.
El inicio del partido fue algo ya escrito en el guion.  El Bilbo, con un equipo titular de lujo compuesto por cinco jugadoras internacionales por la Euskal Selekzioa, salió a presionar y a resolver pronto. El Stilo sufrió en esos primeros compases y le costó llegar a las inmediaciones de la portería visitante. Tampoco el juego parecía muy fluido por parte de las del Bilbo. Los minutos pasaban y la tensión aumentaba. Un par de ocasiones por parte de los dos equipos pero las gafas de John Lenon seguían inamovibles en el marcador. Parecía que era una cuestión de tiempo que, `por calidad y regularidad, el Bilbo terminara marcando. Sin embargo, las espectaculares paradas de Eukene, la calidad de Jess, Amaia y Alaitz en la salida de presión, la segunda juventud de Rebeka en el campo, y el ímpetu de la cantera de Berrio Otxoa hicieron que contra todo pronóstico, el partido llegase al descanso con un cero a cero en el luminoso. ¿Podría David con Goliat?
El segundo tiempo fue una oda al buen fútbol sala femenino. Un fallo en la marca en un segundo palo, logró poner con ventaja a las visitantes. El título parecía más cerca. Aún más cuando Esti y Eva apretaron el acelerador y comenzaron a asfixiar con su presión incansable a las locales. Sin embargo las cuatro hobitts del Stilo volvieron a carburar y empezaron a enlazar peligroso pases al pívot y al espacio que hacía sufrir muchísimo a las cierres del Bilbo. Finalmente en una jugada un poco afortunada el Stilo logró empatar el encuentro con un auto gol en la portería visitante tras un pase al segundo palo.
A partir de ese momento el partido fue un monólogo naranja. El Stilo incorporó ya definitivamente a Eukene como portera jugadora (ya lo venía haciendo tras saque de banda a favor tanto en el primer tiempo como al comienzo del segundo). Definitivamente creyó en sí mismo y trabajó sin desmayó la mal defendida línea diagonal visitante. Había hueco y la naranja mecánica lo estaba viendo. La estrategia era también un martirio para las visitantes. Cada córner o saque de banda era una jugada de peligro en contra de las del Bilbo. Sin embargo con portera jugadora el riesgo es máximo, como casi demuestra Eva en un robo que tiró por muy poquito fuera pegado al palo de las de Santutxu. Amaia tuvo una clarísima ocasión al borde del área. Cada acción era una emoción. Cada detalle era un mundo para jugadoras propias y ajenas.
Cuando nada parecía que podía cambiar ya, llegaron los veinte segundos más intensos del partido. Tiempo muerto en la cancha  a favor del Stilo, silencio máximo. Se podía cortar la tensión con cuchillo. Se mascaba la tragedia. Juego de cinco con 3-2 de inicio y acumulación entre líneas para generar superioridades en lado contrario. La junta femenina del Stilo casi al completo en la grada con el corazón en un puño. Comienza la jugada. La primera sale mal, sin embargo hay una segunda ocasión para obrar el milagro… circula el balón, centro chut al segundo palo que toca Amaia y… milagrosa mano de la guarda meta rival que da el empate a las visitantes y por ende el título. Después del partido felicidad por ambas partes. Un equipo campeón y otro que definitivamente ha despertado y puede aspirar el año que viene a serlo de nuevo. Un partido único que muestra como hay filosofías (junta exclusivamente femenina, cantera y acceso a competir de cualquier jugadora que así lo desee) que también tienen presencia en la élite deportiva. Un partido para soñar con un futuro mejor. Un partido para estar orgullosas de un club, de una plantilla y de unas jugadoras que lo han dado todo. Tan solo se echó de menos la presencia de las lesionadas Tati y Elena y de la incombustible Eztizen y Mallo, imprescindible como jugadora y persona en el desarrollo de este equipo. Stilo beti zurekin.
Zorionak Bilbo. Después del partido Colligue, Virgo, Rosas....  ¿Se atisba un cambio de ciclo en Bizkaia?

El tiempo en el deporte es algo que fluctúa con la misma asiduidad que el péndulo con el que experimentó Foucolt hace más de un siglo. En el pasado hubo temporadas donde el Stilo tras ganar a Valdetires le ayudó a conseguir una liga a las de San Ignacio. En otras el Bilbo derrotó a algún rival directo del propio club de Santutxu - La Peña, ayudando le también a conseguir la permanencia. Nada de eso importaba ayer. Un match de esta rivalidad trasciende ante todo lo que puedan incorporar agentes externos a jugadoras y entrenadores. Un partido como el de ayer se juega en la mente de cada jugadora, en cada paso, en cada regate, en cada mirada.

 

La presencia de la Fundación Bizkaia Bizkaialde amenizaba y alegraba el derby bilbaíno. Comenzó el Stilo con Eukene en la portería haciendo las veces de guarda meta (pues ayer las dos porteras locales estaban lesionadas), Amaia, Jessica, Garatxiki y Alaitz. También jugaron Enara, Rebeka, Nora y Marta. Un duelo donde, la juventud de la cantera de Santutxu, la presión de la competitividad entre  compañeras de selección y sobre todo el enfrentarse ante el mejor equipo de la liga, podría haber pasado factura a las del Stilo. Nada más lejos de la realidad. El Stilo ayer era la luz y huía del lado oscuro con cada entregada y laboriosa acción.

 

El inicio del partido fue algo ya escrito en el guion.  El Bilbo, con un equipo titular de lujo compuesto por cinco jugadoras internacionales por la Euskal Selekzioa, salió a presionar y a resolver pronto. El Stilo sufrió en esos primeros compases y le costó llegar a las inmediaciones de la portería visitante. Tampoco el juego parecía muy fluido por parte de las del Bilbo. Los minutos pasaban y la tensión aumentaba. Un par de ocasiones por parte de los dos equipos pero las gafas de John Lenon seguían inamovibles en el marcador. Parecía que era una cuestión de tiempo que, `por calidad y regularidad, el Bilbo terminara marcando. Sin embargo, las espectaculares paradas de Eukene, la calidad de Jess, Amaia y Alaitz en la salida de presión, la segunda juventud de Rebeka en el campo, y el ímpetu de la cantera de Berrio Otxoa hicieron que contra todo pronóstico, el partido llegase al descanso con un cero a cero en el luminoso. ¿Podría David con Goliat?

 

El segundo tiempo fue una oda al buen fútbol sala femenino. Un fallo en la marca en un segundo palo, logró poner con ventaja a las visitantes. El título parecía más cerca. Aún más cuando Esti y Eva apretaron el acelerador y comenzaron a asfixiar con su presión incansable a las locales. Sin embargo las cuatro hobitts del Stilo volvieron a carburar y empezaron a enlazar peligroso pases al pívot y al espacio que hacía sufrir muchísimo a las cierres del Bilbo. Finalmente en una jugada un poco afortunada el Stilo logró empatar el encuentro con un auto gol en la portería visitante tras un pase al segundo palo.

 

A partir de ese momento el partido fue un monólogo naranja. El Stilo incorporó ya definitivamente a Eukene como portera jugadora (ya lo venía haciendo tras saque de banda a favor tanto en el primer tiempo como al comienzo del segundo). Definitivamente creyó en sí mismo y trabajó sin desmayó la mal defendida línea diagonal visitante. Había hueco y la naranja mecánica lo estaba viendo. La estrategia era también un martirio para las visitantes. Cada córner o saque de banda era una jugada de peligro en contra de las del Bilbo. Sin embargo con portera jugadora el riesgo es máximo, como casi demuestra Eva en un robo que tiró por muy poquito fuera pegado al palo de las de Santutxu. Amaia tuvo una clarísima ocasión al borde del área. Cada acción era una emoción. Cada detalle era un mundo para jugadoras propias y ajenas.

 

Cuando nada parecía que podía cambiar ya, llegaron los veinte segundos más intensos del partido. Tiempo muerto en la cancha  a favor del Stilo, silencio máximo. Se podía cortar la tensión con cuchillo. Se mascaba la tragedia. Juego de cinco con 3-2 de inicio y acumulación entre líneas para generar superioridades en lado contrario. La junta femenina del Stilo casi al completo en la grada con el corazón en un puño. Comienza la jugada. La primera sale mal, sin embargo hay una segunda ocasión para obrar el milagro… circula el balón, centro chut al segundo palo que toca Amaia y… milagrosa mano de la guarda meta rival que da el empate a las visitantes y por ende el título. Después del partido felicidad por ambas partes. Un equipo campeón y otro que definitivamente ha despertado y puede aspirar el año que viene a serlo de nuevo. Un partido único que muestra como hay filosofías (junta exclusivamente femenina, cantera y acceso a competir de cualquier jugadora que así lo desee) que también tienen presencia en la élite deportiva. Un partido para soñar con un futuro mejor. Un partido para estar orgullosas de un club, de una plantilla y de unas jugadoras que lo han dado todo. Tan solo se echó de menos la presencia de las lesionadas Tati y Elena y de la incombustible Eztizen y Mallo, imprescindibles como jugadoras y personas en el desarrollo de este equipo. Stilo beti zurekin.

 

Zorionak Bilbo. Después del partido Colligue, Virgo, Rosas....  ¿Se atisba un cambio de ciclo en Bizkaia?

 

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